XXXVII. San Joan Saria / XXXIV. Enrique Pineda (Tolosa)

Hay una tradición que dice que un ajedrecista portugalujo es incapaz de levantarse un domingo temprano para ir jugar al ajedrez, que dicen que hace años sí que sucedía, que la liga se jugaba los domingos por la mañana y que la gente madrugaba, e incluso llegaba puntual.

Nosotros como buenos escépticos que somos, no nos lo creíamos y decidimos comprobarlo en un momento adecuado en el que eran fiestas en algunos pueblos cercanos (en una segunda fase del experimento lo comprobaremos en plenos San Rokes, o algún año que La Guía caiga en sábado). Para ello contamos con la inestimable ayuda del Tolosa-Ibarra Chess Team, el cual nos lanzó el desafío de que no eramos capaces de amanecer en Tolosa a las 10 de la mañana para jugar al ajedrez. Ante tamaña osadía procedente del Goierri y como somos más chulos que los de Bilbao (por algo vivimos cerca, pero sin mezclarnos) aceptamos el desafío en un tiempo record, teniendo que limitar la participación en el experimento a 4 individuos, ante los gritos desaforados de otros portugalujos a los que no les dió tiempo a ejercer de conejillos de indias en esta ocasión.
Tras duras deliberaciones, se decidió fijar la hora de comienzo del experimento a las 8 de la mañana del día 20 de junio, ante el silencio, lloros y gimoteos de los asistentes a las discusiones, terminando con abrazos, palmadas en la espalda y similares gestos de ánimo a los 4 valientes…

(Foto: Tolosa Ibarra Chess Team)

19 de junio… mientras la mayor parte de los conejillos de indias descansan en sus jaulas preparándose psicológica y físicamente para lo que se les avecina al día siguiente, llegan noticias preocupantes de que uno de ellos ha escapado de su jaula y está en algún lugar indeterminado de la frontera entre Bizkaia y Gipuzkoa, con pikatxus, tiranosaurus-rex, estatuas de la libertad y cargueros mercantes, balbuceando frases sin sentido como Doctor Deseo, gratis, Jack, Daniel, me quedo y palabras similares… Ante lo limitado del tiempo para realizar cambios se decide que un miembro infiltrado secuestre al conejillo de indias y le devuelva a su jaula antes de que los males sean mayores, algo que consigue exitósamente.

20 de junio, el día del experimento ha llegado. Tolosa es el objetivo, ¿se conseguirá? Los participantes en el experimento asoman tímidamente los hocicos a las puertas de sus jaulas y tras comprobar que no hay cazadores en las proximidades sacan sus patitas… no hay halcones a la vista por lo que se decide acercarse lentamente al punto de reunión. Saltito a saltito se va avanzando, ¿y de repente admiradores? vienen hacia uno de ellos, ¡no!, han pasado de largo, seguramente sería gente confundida por la temprana hora…
07:55… el punto de reunión está vacío, tan solo unos merodeadores con unos bastones raros observan a uno de los participantes acercándose y esperando a una distancia prudencial de ellos hasta que aparece otro en una cosa gris que se mueve. Increible, ya hay dos ajedrecistas portugalujos antes de la hora en el sitio de quedada, el mito puede ser falso…
08:06… parece que no era falso, sigue habiendo sólo dos sujetos del experimento, aunque uno de ellos ha avisado que llegará tarde (dice algo de que pikatxu le secuestró y le hizo tomar polvos pica-pica hasta reventar)…. de repente aparece el otro sujeto, el cual llorando se excusa diciendo algo de que dos días antes estuvo con Jack y con Daniel, que le homenajearon por su valentía y cosas similares que el resto no llegamos a entender cuando de repente aparece la victima de pikatxu, por lo que decidimos emprender la marcha hacia el Goierri sin antes dejar claro a quien le toca pagar el desayuno, autopistas, gasolina y similares…

9:30 Anda! Estamos en Tolosa media hora antes de lo esperado, como nos gusta darle emoción a esto de los desafíos encontramos un lugar oculto en el que desayunar adecuadamente antes de acercarnos a la sala de juego y asustar al señor del silbato (autor del desafío) con nuestra presencia. Aún así somos reconocidos en el desayuno, lo que en cierto modo casi dió al traste con nuestra sorpresa. De todas formas decidimos engullir rápidamente nuestros bacalaos y patatas y dirigirnos rápidamente hacia la sala de juego, sin dar tiempo a que los rumores de nuestra presencia llegaran antes que nosotros, algo que conseguimos sin mayor problema. Tras confirmar que eramos de Portugalete y una rápida identificación de que estábamos 4 y que efectivamente eramos atrevidos portugalujos (tuvimos que dar nombres y todo 🙂 ), las sonrisas y aplausos entre los miembros de la expedición fueron constantes mientras animábamos a otros expedicionarios venidos de Abadiño que tenían la labor de comprobar si en su club también existía el mismo mito y si era vencible, aunque por sus caras denotando cansancio parece que les costó bastante más que a nosotros (parece que ellos en vez de con Pikatxu tuvieron que luchar con el Tiranosaurus Rex…)

(Foto: Tolosa Ibarra Chess Team)

De repente un silbato nos recuerda que falta la segunda parte del mito, jugar el torneo! Nosotros que ya estábamos relajados, viendo como las remeras descargaban los bateles y las kupelas de sidra de la furgoneta de sus equipos… A jugar!

Tras un comienzo titubeante, debido sin duda a la relajación por parte del equipo tras haber conseguido romper el mito de que Portu no sabe hacer equipos para los domingos a la mañana empalmamos varios resultados ilusionantes, entre ellos varios 4-0 que nos hicieron soñar con entrar en los puestos de podio, y por que no, incluso con ganar el torneo… Pero de nuevo otro mito-maleficio apareció, el temido descanso, donde durante 4 rondas seguidas no dimos pie con bola, siendo duramente castigados por los tres primeros clasificados del torneo, sobre todo por el ganador Fomento Cultural incontestable capitaneado por el a la postre mejor jugador del torneo (otra vez), Txus Agirretxe. Por lo menos el pintxo que nos comimos en el descanso fue espectacular 🙂

Finalmente un quinto puesto que nos sabe a poco, aunque al menos demostramos que un mito es falso, aunque confirmamos otro de ellos, para nuestra desgracia.

Clasificación

1. Fomento (Errenteria) 41,5 puntu
2. Urnieta 40,0
3. Billabona 37,0
4. Abadiño 35,5
5. Portugalete 35,0
6. Tolosa-Ibarra A 31,0
7. Fortuna 27,5
8. Beraun Bera (Errenteria) 27,0
9. Mundarro (Astigarraga) 24,0
10. Alfil (Beasain) 23,5
11. Zornotza 16,0
12. Añorga (Donostia) 11,5
13. Promesak (Tolosa) 10,5
14. Tolosa-Ibarra B 4,0

Tras el torneo disfrutamos de una animada comida de hermandad en el restaurante Botarri (excelente como siempre), en la que entre otras cosas dimos un repaso al estado de la educación, al mundial de fútbol y a la final del manomanista que se jugaba esa misma tarde (por supuesto nos quedamos a verla en los bares de la zona, incluso de uno tuvimos que huir ante la cantidad de pintxos que nos estaban poniendo delante… ¿será el inicio de otro mito?). Todo ello redundó en una ruina económica para Eneko ante el hábil apostador-buitre que suele jugar en el primer tablero, autor de esta crónica.

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Una respuesta a “XXXVII. San Joan Saria / XXXIV. Enrique Pineda (Tolosa)

  1. Pues diréis lo que queráis de los experimentos, pero últimamente se nos dan bastante mejor los torneos de domingo que los de sábado 😉

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